lunes, 25 de junio de 2012

EL TELÉFONO



Gracias a un afortundado accidente ocurrido a Antonio Meucci, quien estaba tratando a sus pacientes de diferentes dolencias por medio de la electricidad, se le ocurrió UNA GRANDIOSA IDEA e inventó un aparato al que bautizaría con el nombre de teletrófono.

Una vez perfeccionado el teletrófono, Meucci lo instaló en su casa para comunicar su laboratorio con la habitación de su esposa, quien padecía de reumatismo. El inventor italiano necesitaba 250 dólares para patentar su invento, pero como no contaba con él, sólo pudo registrar un documento (caveat) donde se describía el funcionamiento del aparato.

Meucci presentó a Western Union su invención y, aunque se quedaron con el prototipo, no hicieron mucho caso al inventor. Sin embargo, años más tarde, Alexander Graham Bell, junto con esta empresa, presentaron el teléfono.

Grosso modo, éste aparato transmite los sonidos convertidos en impulsos eléctricos por medio de un micrófono y decodifica los recibidos a través de una corriente eléctrica con una bocina. 

La GRANDIOSA IDEA que tuvo Meucci para convertir ese accidente con un paciente en un aparato de comunicación a distancia ha sido una de las concepciones ingeniosas que más han ayudado a cambiar el mundo. Claro que el teléfono no podría ser lo que es sin las mejoras que Alexander Graham Bell, Elisha Gray y Thomas Alva Edison le añadieron.

Por cierto, Meucci demandó a Western Union y a Graham Bell y ganó. Hoy en día, se reconoce que de él fue esta GRANDIOSA IDEA.